Del 18 al 20 de septiembre de 2026 se llevó a cabo la XI Jornada Diocesana de la Juventud (JDJ) de la Diócesis de Cuernavaca, con sede principal en el Estadio General Emiliano Zapata Salazar, en el municipio de Emiliano Zapata, Morelos.

Bajo el lema “Juventud fraterna, amistad que es eterna”, aproximadamente 350 jóvenes provenientes de distintos municipios del estado participaron en este encuentro de fe, convivencia y compromiso cristiano. Se reunieron grupos parroquiales, movimientos y diversas expresiones juveniles de la diócesis.
La jornada contó con la presencia de Monseñor Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca, y del presbítero Hugo Alejandro Cruz Áviles. Durante los tres días se realizaron espacios de reflexión, oración, música, cantos, dinámicas de baile y momentos de convivencia comunitaria.

También participaron distintas congregaciones religiosas, entre ellas las Hermanas Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, quienes acompañaron a los jóvenes en las actividades y reflexiones del encuentro.
Uno de los ejes de la jornada fue reconocer a los jóvenes como hijos de Dios y profundizar en la importancia de vivir la fraternidad. Desde esta perspectiva, se reflexionó sobre el origen de todo lo creado en el amor de Dios y sobre la responsabilidad de cuidar la naturaleza como parte de la fraternidad humana y de la ecología integral.

En este contexto, la hermana Tere Zapata, de las Hermanas Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, compartió el tema “Betania, un lugar para encontrarnos, cuidar y vivir”. A partir del pasaje evangélico de Jesús y sus amigos de Betania, presentó este lugar como signo de encuentro, amistad, cuidado y vida compartida.
La reflexión relacionó la experiencia de Betania con el cuidado de la casa común y con la necesidad de construir relaciones fraternas. Los jóvenes fueron invitados a descubrir que la fe también se expresa en la manera de relacionarse con los demás, de proteger la creación y de participar activamente en la vida de la comunidad.

La XI Jornada Diocesana de la Juventud fue una oportunidad para que los jóvenes de Morelos fortalecieran su fe, compartieran sus experiencias y renovaran su compromiso de vivir el Evangelio desde la fraternidad, la amistad y el cuidado de la creación.






