1. Información General
El presente documento establece los Términos y Condiciones por los que se rige el uso del sitio web https://misionerasclarisas.org/ (en adelante, el «Sitio»), propiedad de la congregación religiosa Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento (en adelante, «La Congregación»), con domicilio en Salita di Castel Giubileo 11, 00138 Roma, Italia.
Al acceder y utilizar este Sitio, el usuario acepta de manera íntegra y sin reservas los presentes Términos y Condiciones. Si no está de acuerdo con ellos, le rogamos abstenerse de utilizar este portal.
2. Uso del Sitio Web El propósito principal de este Sitio es informar sobre nuestra misión, espiritualidad eucarística y mariana, obras apostólicas, y facilitar el contacto para acompañamiento espiritual, discernimiento vocacional y recepción de donativos.
El usuario se compromete a hacer un uso adecuado, respetuoso y lícito del Sitio, absteniéndose de:
Utilizar el portal para fines ilícitos o contrarios a la moral y las buenas costumbres.
Introducir virus informáticos, malware o cualquier código que pueda dañar el funcionamiento del Sitio (desarrollado bajo el CMS WordPress).
Utilizar los formularios de contacto, pastoral vocacional o acompañamiento espiritual para enviar mensajes ofensivos, spam o publicidad no deseada.
3. Propiedad Intelectual e Industrial Todos los contenidos de este Sitio, incluyendo pero no limitándose a textos, fotografías de nuestras misiones, videos, logotipos, diseño web, y de manera muy especial, los escritos, citas y material histórico de nuestra fundadora, la Beata Madre María Inés Teresa Arias, son propiedad exclusiva de La Congregación o cuentan con la debida autorización para su uso.
Queda estrictamente prohibida la reproducción, distribución, modificación o uso comercial de cualquier contenido de este Sitio sin la autorización previa y por escrito de La Congregación. El material compartido en la sección de «Blog» o recursos espirituales podrá ser utilizado exclusivamente para fines de oración personal o difusión evangelizadora, siempre citando la fuente original.
4. Donativos y Aportaciones El Sitio cuenta con mecanismos electrónicos seguros para la recepción de donativos voluntarios, destinados al apoyo de nuestras misiones y obras sociales.
Procesamiento: Los pagos se procesan a través de pasarelas de pago de terceros certificadas e independientes a nuestro Sitio. La Congregación no almacena datos bancarios ni números de tarjetas de crédito.
Naturaleza del Donativo: Todas las aportaciones (únicas o recurrentes) son donaciones voluntarias irrevocables. Debido a la naturaleza de los donativos caritativos, por regla general no se emiten reembolsos, salvo en casos de errores técnicos comprobables en el procesamiento de la plataforma.
Suscripciones: Si el benefactor elige la opción de «Donativo Mensual», acepta que se realice el cargo recurrente a su método de pago. El benefactor puede cancelar esta suscripción en cualquier momento poniéndose en contacto a través de nuestro correo oficial.
5. Acompañamiento Espiritual y Pastoral Vocacional El contacto establecido a través de nuestros formularios para acompañamiento espiritual o discernimiento vocacional tiene un propósito estrictamente pastoral y religioso. Bajo ninguna circunstancia este acompañamiento sustituye la asesoría profesional de carácter médico, psicológico, psiquiátrico o legal.
6. Modificaciones a los Términos
La Congregación se reserva el derecho de modificar, actualizar o corregir estos Términos y Condiciones en cualquier momento, publicando los cambios directamente en esta página. Es responsabilidad del usuario revisar periódicamente este apartado.
7. Contacto
Para cualquier duda relacionada con estos Términos y Condiciones, por favor escríbanos a: misionerasclarisasweb@gmail.com
Última actualización: 12/07/2026
San José fue el esposo de la Virgen María y el padre adoptivo de Jesús. La Biblia nos lo presenta como un hombre bueno, justo y trabajador. Era carpintero y artesano, y con su esfuerzo cuidó y sostuvo a la Sagrada Familia.
Su vida nos enseña el valor del trabajo hecho con amor y dedicación, y cómo desde lo sencillo se puede colaborar en los planes de Dios.
San José es patrono de toda la Iglesia, y también es copatrono de nuestra Congregación, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento. Desde los inicios, Madre María Inés lo eligió como protector de esta obra misionera, confiando en su ayuda y guía para acompañar a los misioneros en su camino.
Hoy seguimos sintiendo su cercanía, su silencio lleno de fe y su protección como padre amoroso.
La Virgen de Guadalupe se apareció en 1531 a Juan Diego, un hombre sencillo y creyente, en el cerro del Tepeyac (hoy parte de la Ciudad de México). Le pidió que se construyera un templo en ese lugar, como muestra de su amor y cercanía con su pueblo.
Desde entonces, la Virgen de Guadalupe es una madre muy querida, especialmente por los pueblos de América Latina. Ella es un símbolo de consuelo, esperanza y ternura para quienes confían en su intercesión.
Para nosotras, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, la Virgen de Guadalupe tiene un lugar muy especial. El 12 de diciembre de 1930, durante su profesión religiosa, nuestra fundadora Madre María Inés Teresa vivió una experiencia espiritual profunda: sintió en su corazón que la Virgen le prometía acompañarla en su misión y darle las gracias necesarias para tocar los corazones de muchas personas
Desde ese día, María de Guadalupe es nuestra patrona y madre espiritual, y sabemos que camina con nosotras en cada paso de nuestra vocación misionera.
La alegría es una marca que queremos llevar siempre. Nuestra sonrisa no es solo por fuera, es una expresión de lo que sentimos por dentro: una gratitud profunda por ser llamadas por Dios y amadas por Él. Esa alegría brota de sabernos suyas, de saber que nuestra vocación es un regalo.
Para nosotras, Jesús en la Eucaristía lo es todo. Él es quien nos guía, quien nos ama y nos da fuerza. La misa, la adoración, y todo lo que rodea al Santísimo Sacramento es el centro de nuestra vida. Es el alimento que nos nutre el alma y el corazón.
Tenemos un cariño muy especial por la Virgen María. Ella es nuestra Madre, nuestra guía y nuestro refugio. En especial, reconocemos a la Virgen de Guadalupe como nuestra patrona. A Ella le confiamos nuestros sueños, nuestras misiones y la conversión de las almas.
Nuestra forma de ser misioneras no siempre es viajando o predicando con palabras. Muchas veces nuestra misión es rezar, ofrecer sacrificios y estar disponibles para ayudar en la conversión de los corazones. A través de la oración y el servicio, buscamos acercar a las personas al amor de Dios.
Sentimos que Jesús nos invita a seguirlo muy de cerca, como lo hizo en su vida pública, entregándose completamente a los demás. Nosotras también queremos vivir así: dándonos sin reservas y agradeciendo la oportunidad de ofrecer nuestra vida por amor, igual que lo hizo Él. Queremos ser una especie de «ofrenda viva», unidas a Jesús Sacerdote, para el bien de todos.
Avisos