SAN FRANCISCO DE ASIS

San Francisco de Asís fue uno de los santos más amados e influyentes de la Iglesia católica. Reconocido por su vida de pobreza, amor a la creación, servicio a los pobres y búsqueda de la paz, es fundador de la Orden Franciscana y ejemplo universal de humildad y fraternidad.

Nació en 1181 o 1182 en Italia, en el seno de una familia acomodada. En su juventud llevó una vida alegre, pero tras una experiencia de guerra y cautiverio inició un profundo proceso de conversión. Mientras oraba en la iglesia de San Damián, sintió el llamado de Cristo a “reparar su Iglesia”.

Renunció a todos sus bienes para vivir en pobreza, dedicándose a la oración y al servicio de los pobres. Fundó la Orden Franciscana en 1209, inspirando también, junto a Santa Clara de Asís, la rama femenina. Se distinguió por su amor a Dios, a los demás y a toda la creación. Murió en 1226, dejando un legado de humildad, alegría y fraternidad.

San Francisco es modelo para las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, ya que su vida evangélica inspira su carisma: vivir con sencillez, alegría, pobreza y amor profundo a Cristo.

Para Madre María Inés, su figura fue especialmente significativa. Ella misma vivió 16 años en el claustro como clarisa, siguiendo la regla de San Francisco, lo que marcó profundamente su espiritualidad. De él aprendió el espíritu de constante renovación, expresado en la frase: “Hasta hoy nada he hecho, comenzaré de nuevo”.

Este ideal lo transmitió a sus hijas espirituales, invitándolas a:

  • Vivir con alegría 
  • Perdonar siempre 
  • Superarse cada día 
  • Amar y vivir el Evangelio

 

Algunos de los escritos de Madre María Inés acerca de San Francisco:

Sigamos, hijas, trabajando con la alegría propia del Instituto. Procuremos todas, cada quien, en su casa, que este espíritu no desaparezca. Busquemos cuantos medios estén a nuestro alcance, comenzando por el de la oración y el sacrificio, para que cada una pensemos seriamente en lo que prometimos al Señor, y que no serán las circunstancias, ni nada, lo que nos induzca a no tratar de superarnos y ser mejores cada día. San Francisco decía: <<Hasta hoy nada he hecho, comenzaré de nuevo>>; ¿y nosotras…? Sí, a comenzar de nuevo, viéndonos cada día y a cada una de las hermanas, con ojos nuevos. Esto es, olvidando totalmente aquello que me haya ofendido o lastimado. ¿No somos seres humanos capaces de caer? Pero somos capaces de levantarnos, y hay que hacerlo… <<antes de la puesta del sol>>. Esto es: no irnos a dormir con ningún resentimiento en el corazón. (CC 30 oct. 1971)

 

  1. “Podemos alcanzar una gran santidad viviendo como los seráficos padres —san Francisco y santa Clara— el Evangelio; estudiémoslo, tratemos de comprender y compenetrarnos de todo lo que allí está escrito para aprender a amar, conocer e imitar a tan gran señor que, dejando su cielo, se hizo hombre para sufrir por… mí. ¡Si tuviéramos siempre esto presente!” – Beata María Inés Teresa  del Santísimo Sacramento // Carta colectiva del 19 de diciembre de 1968 // #San Francisco y Santa Clara #Evangelio #Amar #Conocer #imitar

Nuestros patrones
San José

San José fue el esposo de la Virgen María y el padre adoptivo de Jesús. La Biblia nos lo presenta como un hombre bueno, justo y trabajador. Era carpintero y artesano, y con su esfuerzo cuidó y sostuvo a la Sagrada Familia.
Su vida nos enseña el valor del trabajo hecho con amor y dedicación, y cómo desde lo sencillo se puede colaborar en los planes de Dios.
San José es patrono de toda la Iglesia, y también es copatrono de nuestra Congregación, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento. Desde los inicios, Madre María Inés lo eligió como protector de esta obra misionera, confiando en su ayuda y guía para acompañar a los misioneros en su camino.
Hoy seguimos sintiendo su cercanía, su silencio lleno de fe y su protección como padre amoroso.

Nuestros patrones
Virgen de Guadalupe

La Virgen de Guadalupe se apareció en 1531 a Juan Diego, un hombre sencillo y creyente, en el cerro del Tepeyac (hoy parte de la Ciudad de México). Le pidió que se construyera un templo en ese lugar, como muestra de su amor y cercanía con su pueblo.
Desde entonces, la Virgen de Guadalupe es una madre muy querida, especialmente por los pueblos de América Latina. Ella es un símbolo de consuelo, esperanza y ternura para quienes confían en su intercesión.
Para nosotras, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, la Virgen de Guadalupe tiene un lugar muy especial. El 12 de diciembre de 1930, durante su profesión religiosa, nuestra fundadora Madre María Inés Teresa vivió una experiencia espiritual profunda: sintió en su corazón que la Virgen le prometía acompañarla en su misión y darle las gracias necesarias para tocar los corazones de muchas personas
Desde ese día, María de Guadalupe es nuestra patrona y madre espiritual, y sabemos que camina con nosotras en cada paso de nuestra vocación misionera.

Alegría

Misioneras Clarisas - Alegría

La alegría es una marca que queremos llevar siempre. Nuestra sonrisa no es solo por fuera, es una expresión de lo que sentimos por dentro: una gratitud profunda por ser llamadas por Dios y amadas por Él. Esa alegría brota de sabernos suyas, de saber que nuestra vocación es un regalo.

Eucaristía

Misioneras Clarisas - Eucaristía

Para nosotras, Jesús en la Eucaristía lo es todo. Él es quien nos guía, quien nos ama y nos da fuerza. La misa, la adoración, y todo lo que rodea al Santísimo Sacramento es el centro de nuestra vida. Es el alimento que nos nutre el alma y el corazón.

Mariana

Misioneras Clarisas - Mariana

Tenemos un cariño muy especial por la Virgen María. Ella es nuestra Madre, nuestra guía y nuestro refugio. En especial, reconocemos a la Virgen de Guadalupe como nuestra patrona. A Ella le confiamos nuestros sueños, nuestras misiones y la conversión de las almas.

Misionera

Misioneras Clarisas - Misionera

Nuestra forma de ser misioneras no siempre es viajando o predicando con palabras. Muchas veces nuestra misión es rezar, ofrecer sacrificios y estar disponibles para ayudar en la conversión de los corazones. A través de la oración y el servicio, buscamos acercar a las personas al amor de Dios.

Sacerdotal

Misioneras Clarisas - Sacerdotal

Sentimos que Jesús nos invita a seguirlo muy de cerca, como lo hizo en su vida pública, entregándose completamente a los demás. Nosotras también queremos vivir así: dándonos sin reservas y agradeciendo la oportunidad de ofrecer nuestra vida por amor, igual que lo hizo Él. Queremos ser una especie de «ofrenda viva», unidas a Jesús Sacerdote, para el bien de todos.