Madre Teresa Botello Uribe

(2da Superiora General) (1982-2003 )

Ser pan partido para mis hermanas y hermanos, expresando al mismo tiempo el mandato de Jesús, hacer vida esto: “lavar los pies unos a otros “ Madre Teresa Botello.

Madre Teresa Botello Uribe

La Madre María Teresa Botello Uribe nació el 4 de octubre de 1928 en Buenavista de Cuéllar, Guerrero, México, en el seno de una familia cristiana. Fue hija de Francisco Botello Figueroa y Trinidad Uribe Velasco. Desde sus primeros años recibió una sólida formación en la fe, lo que marcó profundamente su desarrollo espiritual y humano.

Fue bautizada el 8 de octubre de 1928 en la parroquia de San Antonio de Padua con el nombre de María Teresa. Desde joven manifestó una inclinación hacia la vida espiritual.

Al conocer a la Madre María Inés Teresa Arias, fundadora de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, descubrió con claridad su vocación religiosa. Ingresó a esta congregación el 21 de agosto de 1950 en Puebla de los Ángeles. Inició su formación como novicia el 16 de abril de 1951, y posteriormente realizó su profesión temporal el 2 de febrero de 1953 en Cuernavaca, Morelos. Finalmente, emitió sus votos perpetuos el 4 de mayo de 1958.

Fue nombrada maestra de novicias, desempeñando esta labor con dedicación y formando a nuevas generaciones en el carisma de la congregación.

En 1959 fue designada vicaria general, cargo que fue confirmado en el primer capítulo general en 1961. Ejerció este servicio durante varios años, demostrando gran capacidad de liderazgo, fortaleza y amor por la comunidad.

En abril de 1982 fue elegida superiora general, convirtiéndose en la primera sucesora de la Madre Fundadora. Desde este cargo asumió la responsabilidad de guiar y consolidar la obra misionera, manteniéndose fiel al espíritu original de la congregación.

Realizó numerosos viajes misioneros por distintos países, incluyendo regiones de Asia y otras partes del mundo, con el objetivo de fortalecer la fe, acompañar a las comunidades y promover la expansión de la obra misionera. 

Impulsó el crecimiento de la congregación y promovió iniciativas importantes, como el fortalecimiento de los Misioneros de Cristo y el apoyo a sacerdotes y laicos vinculados a la espiritualidad de la congregación. También trabajó activamente en la causa de canonización de la Madre María Inés Teresa Arias.

Falleció el 28 de julio de 2002 en Roma, Italia.

Escritos Madre Teresa

Nuestros patrones
San José

San José fue el esposo de la Virgen María y el padre adoptivo de Jesús. La Biblia nos lo presenta como un hombre bueno, justo y trabajador. Era carpintero y artesano, y con su esfuerzo cuidó y sostuvo a la Sagrada Familia.
Su vida nos enseña el valor del trabajo hecho con amor y dedicación, y cómo desde lo sencillo se puede colaborar en los planes de Dios.
San José es patrono de toda la Iglesia, y también es copatrono de nuestra Congregación, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento. Desde los inicios, Madre María Inés lo eligió como protector de esta obra misionera, confiando en su ayuda y guía para acompañar a los misioneros en su camino.
Hoy seguimos sintiendo su cercanía, su silencio lleno de fe y su protección como padre amoroso.

Nuestros patrones
Virgen de Guadalupe

La Virgen de Guadalupe se apareció en 1531 a Juan Diego, un hombre sencillo y creyente, en el cerro del Tepeyac (hoy parte de la Ciudad de México). Le pidió que se construyera un templo en ese lugar, como muestra de su amor y cercanía con su pueblo.
Desde entonces, la Virgen de Guadalupe es una madre muy querida, especialmente por los pueblos de América Latina. Ella es un símbolo de consuelo, esperanza y ternura para quienes confían en su intercesión.
Para nosotras, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, la Virgen de Guadalupe tiene un lugar muy especial. El 12 de diciembre de 1930, durante su profesión religiosa, nuestra fundadora Madre María Inés Teresa vivió una experiencia espiritual profunda: sintió en su corazón que la Virgen le prometía acompañarla en su misión y darle las gracias necesarias para tocar los corazones de muchas personas
Desde ese día, María de Guadalupe es nuestra patrona y madre espiritual, y sabemos que camina con nosotras en cada paso de nuestra vocación misionera.

Alegría

Misioneras Clarisas - Alegría

La alegría es una marca que queremos llevar siempre. Nuestra sonrisa no es solo por fuera, es una expresión de lo que sentimos por dentro: una gratitud profunda por ser llamadas por Dios y amadas por Él. Esa alegría brota de sabernos suyas, de saber que nuestra vocación es un regalo.

Eucaristía

Misioneras Clarisas - Eucaristía

Para nosotras, Jesús en la Eucaristía lo es todo. Él es quien nos guía, quien nos ama y nos da fuerza. La misa, la adoración, y todo lo que rodea al Santísimo Sacramento es el centro de nuestra vida. Es el alimento que nos nutre el alma y el corazón.

Mariana

Misioneras Clarisas - Mariana

Tenemos un cariño muy especial por la Virgen María. Ella es nuestra Madre, nuestra guía y nuestro refugio. En especial, reconocemos a la Virgen de Guadalupe como nuestra patrona. A Ella le confiamos nuestros sueños, nuestras misiones y la conversión de las almas.

Misionera

Misioneras Clarisas - Misionera

Nuestra forma de ser misioneras no siempre es viajando o predicando con palabras. Muchas veces nuestra misión es rezar, ofrecer sacrificios y estar disponibles para ayudar en la conversión de los corazones. A través de la oración y el servicio, buscamos acercar a las personas al amor de Dios.

Sacerdotal

Misioneras Clarisas - Sacerdotal

Sentimos que Jesús nos invita a seguirlo muy de cerca, como lo hizo en su vida pública, entregándose completamente a los demás. Nosotras también queremos vivir así: dándonos sin reservas y agradeciendo la oportunidad de ofrecer nuestra vida por amor, igual que lo hizo Él. Queremos ser una especie de «ofrenda viva», unidas a Jesús Sacerdote, para el bien de todos.