«Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.» (Heb 10,7)
Con profundo gozo y un corazón lleno de gratitud, nuestra Congregación de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento celebra el don de la fidelidad de Dios manifestado en la Primera Profesión Religiosa de nuestras queridas hermanas Elizabeth, Andrea y María de Jesús, realizada el 1 de agosto en nuestro Noviciado de Cuernavaca, Morelos, México.

En esta celebración de gracia, ellas han respondido con amor y generosidad a la voz de Aquel que las llamó por su nombre. Como María Santísima en la Anunciación, han pronunciado un confiado «Sí», entregando su vida para pertenecer plenamente a Cristo y servirle en la misión de anunciar su Reino allí donde Él las envíe.
Su profesión religiosa es un signo vivo de que Dios continúa llamando corazones generosos a seguirle más de cerca, recordándonos que la vocación es siempre un regalo de su infinito amor y una respuesta de confianza que transforma la vida en una ofrenda para la Iglesia y para el mundo.

Elevamos nuestra acción de gracias al Señor por este hermoso acontecimiento y encomendamos a nuestras hermanas para que, sostenidas por la gracia del Espíritu Santo y fortalecidas por la Eucaristía, perseveren con alegría, humildad y fidelidad en el camino de la consagración, siendo testigos del amor misericordioso de Cristo entre los pueblos.
Pedimos también por toda la Iglesia y por los jóvenes, para que, a ejemplo de María Santísima, permanezcamos atentos a la voz del Señor y tengamos la valentía de responder con generosidad al proyecto de amor que Él tiene para cada uno.
«No me han elegido ustedes a mí; soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca.» (Jn 15,16)

Que el Señor continúe suscitando abundantes y santas vocaciones misioneras, y que nuestra Madre la Beata María Inés Teresa, interceda para que muchas almas descubran la alegría de seguir a Cristo con un corazón indiviso.
¡Todo por Jesús, María y las almas!