DONA
AQUÍ

Las misioneras clarisas del Santísimo Sacramento abren “caminos de esperanza” a través de la educación en Sierra Leona

La hermana Sandra Ramos forma, con la ayuda de Manos Unidas, para “romper ciclos de pobreza generacionales.

La educación es “una auténtica semilla de paz y esperanza”. Lo dice convencida la hermana Sandra Ramos, de las Misionera Clarisa del Santísimo Sacramento, congregación –hoy presente en 16 países, incluida España– fundada por María Inés Teresa Arias en 1945, en México, donde abandonó la clausura para fundar en tierras lejanas. Desde Monterrey hasta Sierra Leona llegó Ramos en 2018. Allí encontró una nación que atravesaba profundas dificultades.

De la postguerra al ébola

A la situación de postguerra se añadiría años más tarde el ébola, que supuso una catástrofe para un país que cuenta con un médico por cada 50.000 habitantes. Para más inri, un año más tarde llegaría el COVID. “Gracias a Dios, la pandemia sanitaria no nos afectó, pero sí la pandemia económica posterior”, explica a ‘Vida Nueva’. Pese a todo, ella, como uno de los rostros de esta 67ª campaña anual de Manos Unidas –que fue presentada el 4 de febrero con el lema ‘Declarar la guerra al hambre’–, es testigo de la resiliencia de su pueblo.

Reconstruir el país solo será posible con la educación. Y esto “no es solo enseñar a leer y escribir: es abrir caminos, ofrecer alternativas y romper ciclos de pobreza que se repiten de generación en generación”, subraya la misionera. Ella ha tomado el testigo de otras hermanas, pues las primeras religiosas llegaron al país en 1960 –aunque el obispo les suplicó que se marcharan en 1995 a causa de la guerra civil y no volvieron hasta 2001–. Desde entonces han ido fundando centros educativos, comenzando con un kínder para 30 niñas. En la actualidad cuentan en Lunsar, al norte del país, con un kínder (400 niños y niñas), una escuela primaria (960 niñas), dos secundarias (1.000 alumnas) –precisamente la ONGD de la Iglesia española les ha proporcionado los recursos para rehabilitar las 20 aulas de bachillerato– y un centro de formación profesional, del que Ramos es la responsable.

Scroll al inicio

Nuestros patrones
San José

San José fue el esposo de la Virgen María y el padre adoptivo de Jesús. La Biblia nos lo presenta como un hombre bueno, justo y trabajador. Era carpintero y artesano, y con su esfuerzo cuidó y sostuvo a la Sagrada Familia.
Su vida nos enseña el valor del trabajo hecho con amor y dedicación, y cómo desde lo sencillo se puede colaborar en los planes de Dios.
San José es patrono de toda la Iglesia, y también es copatrono de nuestra Congregación, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento. Desde los inicios, Madre María Inés lo eligió como protector de esta obra misionera, confiando en su ayuda y guía para acompañar a los misioneros en su camino.
Hoy seguimos sintiendo su cercanía, su silencio lleno de fe y su protección como padre amoroso.

Nuestros patrones
Virgen de Guadalupe

La Virgen de Guadalupe se apareció en 1531 a Juan Diego, un hombre sencillo y creyente, en el cerro del Tepeyac (hoy parte de la Ciudad de México). Le pidió que se construyera un templo en ese lugar, como muestra de su amor y cercanía con su pueblo.
Desde entonces, la Virgen de Guadalupe es una madre muy querida, especialmente por los pueblos de América Latina. Ella es un símbolo de consuelo, esperanza y ternura para quienes confían en su intercesión.
Para nosotras, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, la Virgen de Guadalupe tiene un lugar muy especial. El 12 de diciembre de 1930, durante su profesión religiosa, nuestra fundadora Madre María Inés Teresa vivió una experiencia espiritual profunda: sintió en su corazón que la Virgen le prometía acompañarla en su misión y darle las gracias necesarias para tocar los corazones de muchas personas
Desde ese día, María de Guadalupe es nuestra patrona y madre espiritual, y sabemos que camina con nosotras en cada paso de nuestra vocación misionera.

Alegría

Misioneras Clarisas - Alegría

La alegría es una marca que queremos llevar siempre. Nuestra sonrisa no es solo por fuera, es una expresión de lo que sentimos por dentro: una gratitud profunda por ser llamadas por Dios y amadas por Él. Esa alegría brota de sabernos suyas, de saber que nuestra vocación es un regalo.

Eucaristía

Misioneras Clarisas - Eucaristía

Para nosotras, Jesús en la Eucaristía lo es todo. Él es quien nos guía, quien nos ama y nos da fuerza. La misa, la adoración, y todo lo que rodea al Santísimo Sacramento es el centro de nuestra vida. Es el alimento que nos nutre el alma y el corazón.

Mariana

Misioneras Clarisas - Mariana

Tenemos un cariño muy especial por la Virgen María. Ella es nuestra Madre, nuestra guía y nuestro refugio. En especial, reconocemos a la Virgen de Guadalupe como nuestra patrona. A Ella le confiamos nuestros sueños, nuestras misiones y la conversión de las almas.

Misionera

Misioneras Clarisas - Misionera

Nuestra forma de ser misioneras no siempre es viajando o predicando con palabras. Muchas veces nuestra misión es rezar, ofrecer sacrificios y estar disponibles para ayudar en la conversión de los corazones. A través de la oración y el servicio, buscamos acercar a las personas al amor de Dios.

Sacerdotal

Misioneras Clarisas - Sacerdotal

Sentimos que Jesús nos invita a seguirlo muy de cerca, como lo hizo en su vida pública, entregándose completamente a los demás. Nosotras también queremos vivir así: dándonos sin reservas y agradeciendo la oportunidad de ofrecer nuestra vida por amor, igual que lo hizo Él. Queremos ser una especie de «ofrenda viva», unidas a Jesús Sacerdote, para el bien de todos.