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Misioneras Clarisas

“Hagamos de nuestro trabajo una perpetua oración”.
Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento
AÑO JUBILAR
75 Aniversario de las Misioneras Clarisas
"Urge que Cristo reine”.
Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento
AÑO JUBILAR
75 Aniversario de las Misioneras Clarisas
“Si no es para salvar almas, no vale la pena vivir”.
Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento
AÑO JUBILAR
75 Aniversario de las Misioneras Clarisas

Un Corazón Sin Fronteras

Espiritualidad de las Misioneras Clarisas

Existen vidas que se convierten en un eco de algo más grande. Para las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, la existencia no es una serie de eventos al azar, sino una respuesta de amor al deseo de nuestra fundadora, la Beata María Inés Teresa Arias

¡Que todos te conozcan y te amen!”.

Nuestra espiritualidad no es un conjunto de reglas, sino un estilo de ser y estar en el mundo, marcado por cinco rasgos que transforman lo cotidiano en algo extraordinario. Siguiendo los anhelos de nuestra Fundadora, el espíritu de alegría, sencillez y confianza, ha de reinar en nuestra Congregación.

He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”. (Jn. 6,38)

Misioneras Clarisas - Eucaristía

1° El Centro de Nuestra Existencia: Espíritu Eucarístico

La vida de cada misionera clarisa tiene su centro no en lo que hace, sino en quien la sostiene. Para nosotras, la Eucaristía es la base que da vida a cada proyecto y a cada comunidad. No es solo un rito; es la promesa de permanencia: “El que come mi carne y beba mi sangre permanece en mí y yo en él” (Jn 6,56).

Vivir este espíritu significa aprender a ofrecer el propio corazón como un altar. Es la belleza de dejarse transformar por Jesús Sacramentado hasta que la propia vida se convierte, sencillamente, en «pan partido». En la alegría de la entrega cotidiana, nos unimos al sacrificio de Cristo para que su amor llegue, como un fuego de esperanza, a todos los rincones de la tierra. Para nosotras, Jesús en la Eucaristía lo es todo. Él es quien nos guía, quien nos ama y nos da fuerza. La misa, la adoración, y todo lo que rodea al Santísimo Sacramento es el centro de nuestra vida. Es el alimento que nos nutre el alma y el corazón.

2° Una Ofrenda con Cristo: Espíritu Sacerdotal

Hay una belleza profunda en la entrega que no se reserva nada. El espíritu sacerdotal nos invita a vivir como «oferentes de nosotras mismas«, haciendo realidad las palabras de San Pablo

“Presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”. (Rm 12,1)

Esta vocación alcanza su plenitud al pie de la Cruz. No es un camino de resignación, sino de confianza infinita. En el silencio del corazón, aceptamos los desafíos diarios como oportunidades para crecer en amor hacia nuestro «Divino Enamorado«. Es el gozo de saber que cada pequeño sacrificio, entregado con generosidad, se convierte en una valiosa cooperación con la obra de Dios en el mundo. Sentimos que Jesús nos invita a seguirlo muy de cerca, como lo hizo en su vida pública, entregándose completamente a los demás. Nosotras también queremos vivir así: dándonos sin reservas y agradeciendo la oportunidad de ofrecer nuestra vida por amor, igual que lo hizo Él. Queremos ser una especie de «ofrenda viva«, unidas a Jesús Sacerdote, para el bien de todos.

Misioneras Clarisas - Sacerdotal
Misioneras Clarisas - Mariana

3° Bajo el Cobijo Maternal: Espíritu Mariano

Para la misionera clarisa, la Santísima Virgen María no es solo una figura de devoción, sino el «alma de nuestra alma». Al pie de la cruz, la recibimos en nuestra casa y en nuestro corazón para no separarnos jamás de ella.

Nuestro carisma es profundamente mariano-guadalupano. De ella aprendemos el arte de la generosidad y el valor del «Fíat«: ese «» constante a los llamados del Señor. Nos sentimos dichosas de caminar bajo su manto, sabiendo que su calor maternal vivifica nuestras obras y nos enseña a ser instrumentos de paz. Con María, el camino hacia el Corazón de Jesús se vuelve más corto, más seguro y más lleno de luz. Tenemos un cariño muy especial por la Virgen María. Ella es nuestra Madre, nuestra guía y nuestro refugio. En especial, reconocemos a la Virgen de Guadalupe como nuestra patrona. A Ella le confiamos nuestros sueños, nuestras misiones y la conversión de las almas.

4° Un Corazón sin Fronteras: Espíritu Misionero

La misión no es una actividad que realizamos; es nuestra razón de ser. Nos mueve un anhelo insaciable de que la luz del Resucitado llegue a cada rincón de la tierra. Este espíritu misionero nace de una vida interior profunda, pues entendemos que solo se puede dar lo que primero se ha recibido en la oración. Nuestra forma de ser misioneras no siempre es viajando y predicando con palabras. Muchas veces nuestra misión es rezar, ofrecer sacrificios y estar disponibles para ayudar en la conversión de los corazones. A través de la oración y el servicio, buscamos acercar a las personas al amor de Dios.

Ser misioneras es nuestro más sagrado deber y nuestro más dulce derecho y lo hacemos vida:

  • En todo momento: Desde el trabajo arduo hasta el silencio del descanso.

  • En todo lugar: Allí donde la luz haga falta, sin límites de raza o nación.

  • Hasta el final: Con la maleta del corazón siempre lista para ser testigos de esperanza en un mundo que tiene sed de Dios.

Misioneras Clarisas - Misionera
Misioneras Clarisas Escuela India 3
Misioneras Clarisas - Alegría

5° Nuestro Sello Característico: La Alegría

«Estad siempre alegres en el Señor» (Fil. 4,4). En una Misionera Clarisa, la alegría es el testimonio más convincente de que no hay mayor gozo que servir a Dios. No es una risa superficial, sino la paz íntima de quien se sabe profundamente amado por el Padre.

El corazón de cada misionera clarisa aspira a ser una lira, de donde se elevan himnos de amor y gratitud. Esta «santa alegría» nos acompaña en todos los momentos, especialmente cuando las circunstancias nos piden ser consuelo para los demás. 

Es el brillo de una voluntad que ha encontrado su descanso en el servicio. La alegría es una marca que queremos llevar siempre. Nuestra sonrisa no es solo por fuera, es una expresión de lo que sentimos por dentro: una gratitud profunda por ser llamadas por Dios y amadas por Él. Esa alegría brota de sabernos suyas, de saber que nuestra vocación es un regalo.

Un camino para compartir

Vivir esta espiritualidad, es descubrir que cada gesto, por pequeño que sea, tiene el poder de transformar el mundo, cuando se entrega por amor. Es una invitación a caminar en sencillez, a arder en caridad y a ser, en medio de la humanidad, un reflejo de la ternura de Dios.

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Nuestros patrones
San José

San José fue el esposo de la Virgen María y el padre adoptivo de Jesús. La Biblia nos lo presenta como un hombre bueno, justo y trabajador. Era carpintero y artesano, y con su esfuerzo cuidó y sostuvo a la Sagrada Familia.
Su vida nos enseña el valor del trabajo hecho con amor y dedicación, y cómo desde lo sencillo se puede colaborar en los planes de Dios.
San José es patrono de toda la Iglesia, y también es copatrono de nuestra Congregación, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento. Desde los inicios, Madre María Inés lo eligió como protector de esta obra misionera, confiando en su ayuda y guía para acompañar a los misioneros en su camino.
Hoy seguimos sintiendo su cercanía, su silencio lleno de fe y su protección como padre amoroso.

Nuestros patrones
Virgen de Guadalupe

La Virgen de Guadalupe se apareció en 1531 a Juan Diego, un hombre sencillo y creyente, en el cerro del Tepeyac (hoy parte de la Ciudad de México). Le pidió que se construyera un templo en ese lugar, como muestra de su amor y cercanía con su pueblo.
Desde entonces, la Virgen de Guadalupe es una madre muy querida, especialmente por los pueblos de América Latina. Ella es un símbolo de consuelo, esperanza y ternura para quienes confían en su intercesión.
Para nosotras, las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, la Virgen de Guadalupe tiene un lugar muy especial. El 12 de diciembre de 1930, durante su profesión religiosa, nuestra fundadora Madre María Inés Teresa vivió una experiencia espiritual profunda: sintió en su corazón que la Virgen le prometía acompañarla en su misión y darle las gracias necesarias para tocar los corazones de muchas personas
Desde ese día, María de Guadalupe es nuestra patrona y madre espiritual, y sabemos que camina con nosotras en cada paso de nuestra vocación misionera.

Alegría

Misioneras Clarisas - Alegría

La alegría es una marca que queremos llevar siempre. Nuestra sonrisa no es solo por fuera, es una expresión de lo que sentimos por dentro: una gratitud profunda por ser llamadas por Dios y amadas por Él. Esa alegría brota de sabernos suyas, de saber que nuestra vocación es un regalo.

Eucaristía

Misioneras Clarisas - Eucaristía

Para nosotras, Jesús en la Eucaristía lo es todo. Él es quien nos guía, quien nos ama y nos da fuerza. La misa, la adoración, y todo lo que rodea al Santísimo Sacramento es el centro de nuestra vida. Es el alimento que nos nutre el alma y el corazón.

Mariana

Misioneras Clarisas - Mariana

Tenemos un cariño muy especial por la Virgen María. Ella es nuestra Madre, nuestra guía y nuestro refugio. En especial, reconocemos a la Virgen de Guadalupe como nuestra patrona. A Ella le confiamos nuestros sueños, nuestras misiones y la conversión de las almas.

Misionera

Misioneras Clarisas - Misionera

Nuestra forma de ser misioneras no siempre es viajando o predicando con palabras. Muchas veces nuestra misión es rezar, ofrecer sacrificios y estar disponibles para ayudar en la conversión de los corazones. A través de la oración y el servicio, buscamos acercar a las personas al amor de Dios.

Sacerdotal

Misioneras Clarisas - Sacerdotal

Sentimos que Jesús nos invita a seguirlo muy de cerca, como lo hizo en su vida pública, entregándose completamente a los demás. Nosotras también queremos vivir así: dándonos sin reservas y agradeciendo la oportunidad de ofrecer nuestra vida por amor, igual que lo hizo Él. Queremos ser una especie de «ofrenda viva», unidas a Jesús Sacerdote, para el bien de todos.